Recientemente se han publicado en The New England Journal of Medicine los resultados del estudio EVERDAC, que comparó una estrategia de monitorización no invasiva frente a la cateterización arterial temprana en pacientes con shock. El trabajo demostró que, en el entorno de cuidados intensivos, la estrategia inicial no invasiva no fue inferior a la inserción precoz del catéter arterial en términos de mortalidad a los 28 días1. Este hallazgo puede no resultar sorprendente, ya que hasta la fecha ningún sistema de monitorización hemodinámica invasiva, como el catéter de arteria pulmonar o los dispositivos basados en análisis transpulmonar o de la onda de pulso, ha mostrado de forma consistente una reducción de la mortalidad, aunque sí pueden contribuir a optimizar la reanimación y mejorar procesos intermedios2.
En los últimos años, la medicina intensiva ha avanzado hacia un modelo cada vez más personalizado, en el que la reanimación del shock se guía por una integración creciente de variables fisiológicas y de monitorización avanzada. El análisis de la onda de pulso, la evaluación dinámica de la precarga o los índices de perfusión periférica son ejemplos de cómo buscamos comprender mejor la fisiología del paciente crítico para adaptar las intervenciones a su perfil hemodinámico individual3.
El ensayo EVERDAC, junto a otros estudios recientes como el ANDROMEDA-SHOCK-24, que comparó estrategias basadas en lactato frente a perfusión periférica, nos invitan a reflexionar sobre un aspecto esencial: ¿hasta qué punto la complejidad tecnológica mejora realmente los resultados clínicos? A pesar de sus diferencias metodológicas, ambos estudios convergen en una idea común: en muchos casos, las herramientas más simples, si se aplican con criterio fisiológico y rigor clínico, pueden ser suficientes1,4.
Esta misma noción es coherente con la revisión sistemática sobre el índice de shock en el choque séptico publicada por Diaztagle Fernández et al. en MedicinaIntensiva, donde se subraya la utilidad de parámetros clínicos sencillos para estratificar riesgo y guiar la reanimación inicial sin necesidad de dispositivos invasivos5. Del mismo modo, el artículo de Clau Terré et al. sobre nuevas técnicas ecográficas destaca el papel creciente de la ecografía a pie de cama como componente esencial de la monitorización multimodal, especialmente como herramienta dinámica y no invasiva para la evaluación del paciente crítico6. Ambos trabajos refuerzan la idea de que la toma de decisiones en la fase inicial del shock puede sustentarse en métodos no invasivos bien integrados, plenamente alineados con la estrategia evaluada en EVERDAC.
Por tanto, quizás la clave no resida en oponer tecnología y simplicidad, sino en integrarlas. La monitorización avanzada puede y debe convivir con la valoración clínica del intensivista, complementándola y no sustituyéndola2,3. De hecho, la experiencia y el juicio clínico siguen siendo elementos insustituibles para contextualizar los datos y decidir qué intervención es realmente necesaria en cada momento.
En última instancia, la medicina personalizada no se mide por el número de parámetros obtenidos, sino por la capacidad de interpretarlos en su contexto y utilizarlos para guiar el tratamiento óptimo para cada paciente. La monitorización, ya sea invasiva o no, debe entenderse como una herramienta al servicio del razonamiento fisiológico y no como un fin en sí misma. Solo a través de esta integración entre tecnología, fisiología y juicio clínico podremos avanzar hacia una atención verdaderamente centrada en el paciente crítico.
FinanciaciónLos autores declaran no haber recibido financiación para la realización de este trabajo.
Contribución de los autoresTodos los autores han contribuido de manera sustancial a la concepción y redacción de la carta. Cada autor contribuyó con ideas propias a la redacción de dicha carta. Todos los autores aprobaron la versión definitiva y se responsabilizan de su contenido, garantizando su originalidad y la ausencia de conflictos de interés.
Uso de inteligencia artificialNo se ha utilizado inteligencia artificial en ninguna fase del proceso de elaboración del manuscrito.
Conflicto de interesesLos autores declaran no tener conflictos de interés.

